“LOS MEDIODÍAS DE DOMINGO”

Los domingos a la mañana iniciaban mucho antes en casa de mis padres.

Mi papá, como laburaba en la fábrica de lunes a viernes. Por la rutina de la semana dejaba en manos de mamá la comida casera. Entonces se guardaba para él su momento en la cocina para los sábados a la noche y domingos al mediodía.

Pero los domingos eran los asados del viejo.

Temprano iba hasta el negocio de Gustavo, un poco de charla hasta que comenzara a llenarse el local y él respetuosamente pagaba y tomaba el pedido semanal, que su carnicero de confianza le había armado previamente con los cortes que elegía especialmente para su fiel cliente.

Yo desde chiquito era solo un testigo de privilegio en las labores de ellos.

Desayunaba junto a mi hermana, buscábamos el entretenimiento en algún juguete o historieta, hasta que iniciara la transmisión de la televisión en blanco y negro a las 11hs.

Peo con el tiempo y el paso de los años, me fui sumando a los rituales de mi viejo.

En esa etapa donde tus viejos se convierten en héroes sin capa, cuando ves que ante tus ojos son capaces de transformar las cosas.

Aún hoy puedo verlo llegar con la bolsa de los mandados.

Sacaba la carne seleccionada para ese día, la colocaba prolijamente sobre una gran placa de madera curada y la condimentaba con el contenido de varios frascos etiquetados rústicamente.

Antes de iniciar de prender el fuego, se cambiaba la ropa, para no ensuciar la poca pilcha buena y no lo rezongue mi vieja.

Se calzaba el pantalón y la camisa de Grafa y salia al patio.

La parrilla estaba bajo una especie de galpón abierto que él mismo había levantado con ladrillos sin revocar y techo de chapa. No era lindo… pero para mí era perfecto.
Debajo guardaba prolijamente la leña, el carbón y las herramientas para cocinar.

En ese momento me acercaba con cara de: “Te ayudo Pá??”

Entonces le traía algunas hojas de diario para limpiar, una a una con paciencia las varillas de la parrilla, luego hacer un par de bollos con ese papel para iniciar el fuego.

Me acuerdo la primera vez que me dio la oportunidad, para que rompa dos o tres troncos de leña, luego indicarme como armar la pila por sobre los bollos de papel.

Después sacaba el encendedor del bolsillo de la camisa y encendía el papel para dar comienzo al fuego. Y ya que estaba, sacaba un cigarrillo 43/70 del paquete y comenzaba a fumar.

La radio Spica, cubierta por un protector de cuero color marrón oscuro para escuchar “CARBURANDO” por Radio Rivadavia, sonaba colgada del techo de la parrilla.

El crepitar de la leña comenzando a convertirse en brasas, acompañaba a la transmisión de la carrera.

Entonces mi papá se traía una silla de la cocina y un banquito de madera para que lo acompañe. Y para que no me aburra, también una pelota de goma para hacer unos pases.

Luego volvía a la cocina compartía unos mates con mi mamá y volvía con la carne lista para la parrilla.

Los años pasaban y los domingos mantenían su esencia.

Pero al ir creciendo, fui yo quien le traía su silla y otra para mi.

Cuando comencé a salir a bailar los sábados, mis mañanas arrancaban cerca del mediodía. Por eso, me encargaba ahora de preparar el mate y llevárselo a la parrilla, para seguir compartiendo el momento entre amargo y amargo, los resultados de las carreras y como iba a formar River en el partido de la tarde.

Recuerdo especialmente un domingo.

El 29 de Junio de 1986.

Mi viejo cumplía cuarenta y cuatro y ese día la sobremesa se alargó porque la Selección Argentina de Diego Maradona jugaba y ganaba la Final del Mundo.

Doble festejo.

Después crecimos.

Mi hermana y yo nos fuimos de la casa a vivir nuestras propias vidas.

Pero los domingos siempre estaba la invitación al asado que cocinaba el viejo.

Hasta que un día, la vieja nos dijo que papá se sentía mal. Que si queríamos ella nos preparaba una pastas.

No dudamos en ir.

Pero luego del almuerzo me quedé a solas con él.

Ante mi consulta, la respuesta del viejo no dejó dudas…el final estaba cerca.

Yo dejé de ir los domingos al mediodía.

Preferí visitar a mi vieja otro día cualquiera.

Porque no pude soportar llegar al patio y ver…

Esa parrilla vacía de brasas crepitar.

Vacía del humo del 43/70.

Vacía de las trasmisiones de Carburando, sonando en la Spica.

Glosario:

43 / 70: marca de cigarrillos tradicionales de Argentina en los años 70 y «80.

SPICA: histórica marca de radios a transistores, popularizada en la década del ´60 en Argentina.

GRAFA: La indumentaria de grafa hace referencia a la ropa de trabajo o uniformes, confeccionada con algodón grueso y resistente. Es conocida en Argentina por su máxima durabilidad frente a usos intensivos, lavados industriales y condiciones de trabajo exigentes.

Escrito por: DIEGO PAOLINELLI (@dpaolinelli)

Ilustrado por: NEGRO GODOY (@negrogodoy)

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