
“CON AMIGOS ASÍ”… (venganza sentimental)
Otra de las historias de revancha o de venganza, recurrentes dentro de los relatos de Pablo. Era una que le contó un oyente, cuando él estuvo haciendo programa de radio por la noche y se le ocurrió presentar justamente ese planteo o consigna, que llamaran aquellos que vivieron o que conocieron una historia de ese tipo.
Entre todos los llamados que obtuvo esa noche uno en particular se llevó toda su atención. La persona que se comunicó al programa no quiso dar su nombre, prefirió mantenerse en el anonimato y también omitiría los nombres de los protagonistas.
El Oyente ante el pedido de Pablo comenzó con su narración diciendo: “Esta historia sucedió en Buenos Aires…Un muchacho muy tímido, se había enamorado perdidamente de una chica, que era muy amiga de un muchacho del grupo con el que él se frecuentaba habitualmente, pero no sabía cómo abordarla. Su timidez era tan grande que se obnubilaba ante su presencia, entonces le pidió a este amigo, dada la relación que tenía con ella y además por ser un tipo muy hábil, un verdadero Canchero, en el asunto de acercarse a las mujeres, que intercediera por él. Que pusiera las palabras adecuadas, para contarle a la chica, las ganas que tenía este joven tímido de invitarla a salir pero que era tan grande lo que sentía por ella, que lo paralizaba y no le permitía acercarse. El muchacho accedió al pedido de su amigo, habló con esta chica por él y le consiguió una cita. El tímido y la joven salen un par de veces y al poco tiempo confirman una relación de novios. El tímido fue muy agradecido con su amigo.
Pasaron algunos meses, pero de un momento para otro, la chica decide terminar con él, sin decir por qué ni por cuánto. Le pone fin a esa relación con solo un llamado telefónico.
El joven tímido no encontraba consuelo, realmente estaba muy entusiasmado por la relación con esta chica. Nunca habían tenido una discusión, ni hubo algo que los haya puesto en una situación para que ese noviazgo que recién iniciaba, finalizara tan abruptamente. Entonces vuelve a insistir con su amigo, para que interceda por él. El joven Canchero acepta nuevamente y convence a su amiga que le dé una nueva oportunidad al Tímido.
Ella lo llama y le dice: “Discúlpame, realmente estaba algo confundida y me gustaría que volviéramos a salir, para que retomemos la relación donde la dejamos hace un par de semanas atrás”.
El Tímido, desbordaba de alegría y decide llamar a su amigo. Quería contarle la buena noticia y además de darle las gracias, lo invitaba a cenar juntos a un restaurante nuevo en Puerto Madero para festejar, la nueva oportunidad que le había conseguido. La reunión había quedado pautada para el viernes próximo.
Días antes en esa semana, cuando el Tímido estaba saliendo de su trabajo e iba manejando por una de las calles paralelas a la Avenida Cabildo, ve salir de un albergue transitorio un auto, al que reconoce como el de su amigo, entonces acelera hasta ponerse al lado y gastarle una broma. Pero la broma y de mal gusto se la llevó él, cuando descubrió que en el asiento del acompañante se encontraba…su nuevamente novia. Los veía riendo cómplices, sin notar nunca su presencia, ¿les haría gracia lo que le estaban ocultando a él? Se preguntó el Tímido, que luego frena de golpe su auto. Casi produce un accidente con los vehículos que venían detrás de él. Bocinazos, insultos y demás, pero el muchacho estaba inmóvil al volante, no podía creer lo que había visto. Puso en marcha nuevamente su auto y continuó. Tenía desgarrada su alma, porque la persona a la que más amaba lo estaba traicionando justamente con su amigo, el que había sido el puente para conseguir aquella primera cita ¿Qué hacer, qué decir? Seguía preguntándose, hasta que llegó a su casa. Lloró un rato, reflexionó y decidió seguir adelante con la invitación a cenar que había dado a su amigo.
Cuando llegó el viernes el Tímido ya estaba sentado en la mesa reservada en el restaurante de Puerto Madero. El Canchero llegó más tarde, sonrisa amplia, abrazos, saludos y charla distendida. A el Tímido se lo notaba con una frescura nunca antes vista, más suelto, más relajado. No esa imagen tensa que le daba su personalidad tan introvertida. Eligieron un vino caro, comieron de forma abundante y cuando llegaron al postre, el Tímido llamó al mesero pidiéndole una botella de champagne, porque tenían que brindar. Les trajeron en una frapera el champagne, el mozo lo descorchó y sirvió las dos copas. Antes de brindar el Tímido le dijo al Canchero: “Mira lo que tengo debajo de la mesa para vos” y cuando este se agachó para ver que regalo le había traído, vio un revólver que lo apuntaba… “¿Qué haces, estás loco?” Dijo el Canchero. El Tímido respondió “Estuve, hace unos días, pero ahora estoy totalmente cuerdo” y continuó: “No te levantes, quédate ahí donde estás sentado, ¡QUEDÁTE AHÍ!”. Luego sacó de entre sus ropas, con la mano libre un frasquito que destapó y lo echó el líquido dentro de la copa del Canchero. “!Ahora vamos a brindar, dale…TOMÁ! “¿Me vas a envenenar? Reaccionó el Canchero. “No…nooo…pero si no te tomas la copa te voy a pegar un tiro. Tómala. Dale, tómala” Dijo en forma calmada el Tímido. El Canchero no sabía que el hermano de su Amigo o ya a esta altura ex – amigo, era un gran veterinario que atendía animales de granja y dentro de su laboratorio, el Tímido había encontrado ese líquido que se usaba como laxante para vacas. El Tímido continuó: “Tómalo te dije. Vamos a brindar por ese gran acto que hiciste el otro día”. “Pero vos estás loco” insistió el Canchero. “No, no, noooo. Te vi cuando salías del Telo en tu auto con mi novia. ¿Así que Ella estaba confundida, la confundiste vos? Ya, no me importa. Pero vos eras mi amigo. Si te gustaba tanto ella o si te interesaste porque a mí me interesaba, y no me dijiste nada… ahora la vas a pagar. Te dije que tomaras la copa o te pego un tiro acá, adelante en todo el mundo, estoy jugando no me importa nada”, volvió con la amenaza y el Canchero no tuvo más remedio que beber de la copa. Cuando terminó, intentó levantarse y nuevamente pero el Tímido dijo: “No nooo. Quédate ahí sentado, que esto todavía no termina” mientras por debajo de la mesa seguía apuntándolo con el revólver. Pasaron unos instantes y el laxante para vacas empezó a hacer efecto en el Canchero, rápidamente llegaron los retorcijones, se lo veía apretando el estómago y quiso pararse. “¿A dónde vas? Acusó el Tímido. “Tengo que ir al baño” dijo el otro, mientras le seguían avanzando los retorcijones de estómago. “La verdad, es que no te pensaba un tipo tan hijo de p***, te creía un sobrador, pero hijo de p***, no. ¿No sé qué necesidad tenías de esto?
El llamado del interior era inminente, los retorcijones dieron el último aviso y dieron paso a toda esa catarata que llegaba a raudales. Intentó moverse del lugar, pero fue peor. ”!Quédate sentado te dije¡” ordenó fríamente el Tímido. Con el hecho totalmente consumado y viendo la cara de sufrimiento de su EX amigo, levantó la mano que tenía debajo de la mesa y puso un revólver de juguete sobre la mesa. El canchero no lo podía creer, su amigo había cobrado venganza. El Tímido, se levantó y le dijo: “Y ahora también, te haces cargo de la cuenta”. Salió caminando por la puerta principal sin mirar atrás…
Pablo cuenta que había estado escuchando atentamente toda la anécdota, no salía de su asombro y como para meter bocadillo dice: “Pero… ¿esta historia es cierta o la acabas de inventar? A lo que el Oyente respondió: “Es tan cierta tan cierta…que aún guardo como recuerdo… los pantalones de esa noche”
