“INSTRUCCIONES PARA UN ABRAZO”

(dedicado a la memoria de Hugo Lelio Tomei)

—¿Viene?

—¡Sí! Mas temprano confirmó que llegaba a Buenos Aires a la noche. Me pidió que la vaya a buscar al aeropuerto.

—¿Ya hablaron?

—No, solo compartimos algunos mensajes. Ella no estaba para hablar y, por supuesto, la entendí.

—¿Qué vas a hacer?

—¿Con qué?

—¿Cómo vas a manejar el tema? Acordate que no es solo el encuentro. Después tenés una hora de viaje hasta acá y ella se tiene que ver con el resto de su familia.

—Creo que voy a estar tranquilo, conteniéndola.

—Pero no es una situación normal, más allá de que se veía venir por la edad y su estado de salud. Entonces el apoyo debe ser distinto a lo que vos acostumbrás.

—¿Me pedís que no sea yo? ¿Está mal? Nosotros compartimos un montón de cosas, hablamos de todo. De hecho, este tema salió un par de veces hace días atrás cuando la fui a visitar.

—Pero ahora ya es una realidad…

—¿Entonces?

—¿Entonces? Vos me hablás de un «nosotros compartimos un montón de cosas». Pero esto es de ella. Ella sufrió la pérdida. Vos la acompañás, porque sos un tipo empático, contenedor, pero por sobre todo porque la amás.. Y desde el amor, dale su espacio. Su tiempo y su momento para que se exprese como lo sienta.

—¿Qué me aconsejás?

—Cuando la veas en la terminal, acercate y mirala a los ojos, como siempre. No fuerces una sonrisa. Al estar cara a cara no digas nada. Solo un abrazo. Uno fuerte y amoroso. De esos que le junten los mil pedazos en los que hoy tiene partida el alma. Si hay lágrimas, que fluyan. Si hay palabras… que sean las de ella. ¡Escuchala! Si necesita respuestas o quiere charlar, te lo va a proponer. Y ahí vendrá la parte difícil para vos.

—¿Por qué?

—Porque vas a querer compartir tu experiencia, ya que pasaste por esto. Pero es distinto, es su dolor. ¿Soy claro?

—Sí. ¡Gracias Viejo!

—¿Qué tal era Hugo?

—Un gran tipo. Me abrió la puerta de su casa y me recibió como de la familia. Voy a extrañar las charlas de política y las chicanas de fútbol. Que me cuente de los cantores de tango que escuchaba en su tocadiscos. Y que se divirtiera con mis peleas con su hija. Te hubiese gustado conocerlo.

—Ella tiene suerte de tenerte en este momento. Me hubiese gustado que vos tuvieras a alguien así cuando…. me tocó partir a mí.

Decile que voy a esperar a su padre por acá. Seguramente, nos haremos amigos… y vamos a hablar de ustedes.

—¡Jaja! Seguramente, Viejo.

Y van a discutir de fútbol… porque va a llegar con la camiseta de Boca puesta.

Escrito por: DIEGO PAOLINELLI (@dpaolinelli)

Ilustrado por NEGRO GODOY (@negrogodoy)

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