HISTORIAS CLANDESTINAS (Cap 1): “¡Salí Roberto!”

Pablo ingreso unos minutos antes de lo convenido al Café. Eligió una mesa sobre la ventana que daba a la calle principal y se sentó en dirección a la puerta, para estar atento a la llegada de su amigo. Le hizo una seña a la mesera que estaba aguardando a una persona más, para luego hacer el pedido, pero esta le alcanzó igualmente una carta. Pablo le devolvió la atención con un: “Gracias” y la sonrisa de siempre.

Pasaron unos minutos e ingresó Charly. La pinta intacta aún de jugador de fútbol, marcada en sus piernas algo chuecas. Su cabeza, luce una cabellera menos abundante y algunas canas. A su cara ya la cruzaban varias arrugas propias de la edad, pero la misma mirada y sonrisa enorme de cuando se conocieron en la infancia. Pablo, se levantó de su asiento y se fundieron en un abrazo antes de compartir la mesa.

Pablo: “Que bueno que hayas podido venir, hacía rato que tenía ganas de charlar con tiempo”. Cada vez que se cruzaban por el Centro de la Ciudad, ambos andaban en sus cosas y además de los saludos formales, nunca llegaban a contarse sus vidas. Entonces, un par de mensajes telefónicos fueron suficientes para poder acortar esa distancia que ponen los años de cambios de barrios, Profesión, Familia y demás. Charly respondió con un: “Era cuestión de parar un poco la pelota, ah y que mi mujer se fuera con los chicos a pasear también jaja”.

La moza les acercó su pedido, al que solo respondieron al unísono “Gracias” y continuaron en lo suyo. Ellos habían compartido mucho en la pre adolescencia. Primero fue el fútbol en el Club, que además de una segunda casa, era sentirse parte de una Familia grande. Luego la secundaria. Después, crecer y la vida de adulto con sus responsabilidades. Por suerte para los dos, esto último no borró los buenos momentos, el afecto estaba intacto y se notaba en cada recuerdo.

De pronto, el ingreso de dos mujeres al lugar, paralizaron la conversación de Charly. Pablo, lo dejó irse con la mirada detrás de ellas. Ambas eran generacionales con los muchachos, que ya eran cincuentones, pero para Pablo eran desconocidas. Cuándo volvió en sí dijo Charly: “¿que habrá sido ese tipo? Y ante la cara de no entender nada de su amigo, continuó: “Perdón Pablito me quedé re colgado”. Pablo comentó: “Sí, vi que entraron esas dos chicas, te quedaste mudo, pero particularmente te fijaste en una… es más te devolvió la mirada y te saludó con la cabeza”.

Charly le devuelve una sonrisa a Pablo y antes de continuar, se levanta de su asiento va hasta la mesa donde estaban sentadas estas dos mujeres que habían ingresado hace instantes y de parado, se inclina hacia una de ellas le dice algo, que Pablo no puede a escuchar desde donde estaba, pero ve a la mujer estallar en una carcajada. Solo alcanza a escuchar a la mujer, aún entre risas decir: “Ay, sos loco Charly”. Este vuelve envuelto en su sonrisa, se sienta y le dice a Pablo: “Ahora sí, te voy a contar” Hizo una pequeña pausa para reacomodar la voz y arranca con la historia: “Hace muchos años atrás, yo tendría veinte y pico de años, soltero obviamente y nos habíamos conocido con esta mujer un poco mayor que yo, casada Ella. Pero… cada vez que cruzamos las miradas había algo intenso. A mí me gustaba mucho, me acerqué y descubrí que a ella yo también le gustaba mucho, pero me dijo que no podíamos aspirar a ninguna otra cosa que no fuera una relación clandestina. Lo que me quedó claro, y fue ahí donde pusimos fecha y lugar para concretar el encuentro. La mujer no podía salir de la ciudad, así nomás…sin dar explicaciones, ni tampoco podía permitirse estar fuera de su casa mucho tiempo. Entonces arreglamos para ir a un albergue transitorio que quedaba en el Centro de la ciudad, justo enfrente de la casa de una amiga ella y la utilizaría de excusa”. Charlie toma el resto del café que le quedaba en el pocillo y sigue contando: “La esperé en la esquina del hotel, cuando la vi llegar e ingresar a la casa de su amiga, fui hasta la puerta del Hotel, le hice señas y entré. En instantes, Ella cruzó la calle e ingresó también. Pedimos una habitación y nos dieron una que daba a un patio central que tenía el edificio. Entramos a la habitación algo nerviosos los dos. Charlas, mimos y cuando empezaba a desarrollarse la acción…escuchamos un barullo terrible que venía desde el patio. Cuando prestamos atención, descubrimos que era una voz que gritaba groserías y agarraba a golpes de puño y patadas las puertas de las distintas habitaciones. No solo nos interrumpió, nos sacó del momento. La curiosidad fue muy grande y corrimos un poco la cortina de la ventana que daba el patio para ver a la mujer en cuestión, que corría de puerta en puerta golpeando y pateando al grito de: SALÍ ROBERTO… SÉ QUE ESTÁS AHÍ CON ESA ATORRANTA. SALÍ…Te voy a matar a vos y a ella El escándalo era monstruoso, pero nadie abría las puertas de las habitaciones obviamente. El encargado del Hotel entró raudamente al patio la quiso contener y la mujer se lo sacó encima a empujones y arañazos. El tipo no tuvo más remedio que ir hasta su oficina y llamar por teléfono a la Policía.  Cuando llegaron, trataban de controlarla, pero la mina seguía con los gritos y cada vez que se escapaba de entre las manos de los oficiales, volvía a patear las puertas de cada una de las habitaciones”.

“Y ustedes” Atinó a interrumpir Pablo y volvió a callarse esperando la respuesta. “Obviamente nosotros no pudimos conectar con el momento que íbamos a vivir, nos quedamos pegados al ruido que venía desde el patio. Un rato largo después se empezó a tranquilizar un poco la cosa, cuando pudieron contenerla los policías y se la llevaron. Para esto, ya había pasado más de una hora, el turno se estaba por terminar y cada uno tenía que volver a sus vidas. Yo no tuve más remedio que cambiarme e ir hasta la oficina del encargado del hotel y decirle si tenía un lugar por donde poder salir, para que no la vieran a mi compañera, cuando Ella saliera. Dijo que él se encargaba, que me quedara tranquilo. Me fui caminando para mi casa, primero me reí de la situación y después cuando llegué y caí en la cuenta de que me había perdido la gran oportunidad y que fue Primera y última (ya que nunca se pudo repetir)… lo quería matar a Roberto, a la amante,  a la mujer  de Roberto. Que los parió jaja”.

Pablo, qué había escuchado atentamente la historia de su amigo le dice: “¿Y ahora me vas a decir qué fue lo que le dijiste a esta mujer que se largó la carcajada?”

Charly tomó aliento y dijo: “Le pregunté si sabía ¿qué había pasado con Roberto?

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