Te enteraste lo de Darío?
Pablo escuchó la pregunta de su compañera al teléfono y no hizo falta más. Supo, en ese instante, que había llegado el final de la vida de ese personaje querido del pueblo, devenido en mito urbano.
Los relatos que circularán en voz baja —como susurros en la cola del supermercado o entre vecinos que barren la vereda, en una ciudad con alma de pueblo— contarán que la cordura lo abandonó tras unas vacaciones en Brasil durante los años 80, entre descubrimientos de drogas y libertades que tal vez no supo manejar. Otros hablarán de una afección psiquiátrica heredada, algunos arriesgarian hablar de viajes místicos.
Pero alguien, con una sonrisa triste, le dice a Pablo:
—Para mí, era un dandy británico perdido en Zárate. Con su andar Beatle, caminando las veredas céntricas y cruzando las sendas peatonales como en la tapa del disco Abbey Road.
Pablo recurre a su memoria y lo ve, días antes, sentado en el escalón junto a la confitería tradicional. Esperaba, con dignidad silenciosa, la solidaridad de los dueños y empleados, que siempre le convidaban algo rico para calmar la angustia que se le había alojado en el alma.
Su figura, deslucida: delgado, algo encorvado, apoyado en un bastón fiel, que ahora descansaba junto a él. Vestía ropas grises y algo sucias. Solo brillaban los marcos verdes flúo de sus lentes oscuros, como el último vestigio de una época más luminosa.
Pablo lo saludó al pasar. Darío apenas levantó una mano, que luego cayó con suavidad hasta su cintura. Nunca alzó la mirada del suelo.
Fue ahí, cuando que entendió que no lo vería otra vez.
Prefirió no quedarse con esa imagen.
Entonces, salió a recorrer el centro, tratando de encutrar sus rastros en la memoria.
Lo imaginó caminando por la calle principal, saludando a cada uno que le demostraba cariño y respeto, ignorando con elegancia a los criticones,que no se permiten pensar y sentir distinto, presos de una normalidad que aplasta y lastima
Lo vio apoyado en la vidriera de la vieja librería-juguetería, refugiado del sol bajo el toldo rojo. Luego cruzaba al café de enfrente, se sentaba en la vereda y esperaba. A veces la invitación llegaba de la casa, otras de algún cliente o vecino generoso.
Cruzaba sus largas piernas, encendía un cigarrillo. Una pitada lenta. Una bocanada al cielo. Y una sonrisa ancha, como quien ha descubierto la fórmula de la felicidad.
Saludaba a los transeúntes levantando el pocillo o quitándose el sombrero, en señal de respeto. A los conocidos, que lo llamaban por su nombre, les respondía con voz ronca, rematando con su apellido, como se hacía antes, con estilo y cortesía.
Después, seguía el rumbo que la conciencia le dictaba ese día.
Vestía pantalones anchos, camisas hawaianas de colores imposibles, zapatillas o botas de mejores épocas, sombrero de felpa, un saco y, en invierno, un sobretodo hasta las rodillas.
Pero siempre, siempre cubriendo su mirada con sus lentes oscuros de marco verde flúo.
Y así, sin saberlo, le puso color a una ciudad gris.
Y a los que la habitan, sumidos en la estructura de una rutina, que no dejará espacio para esa sana locura.
¡Chau Dario!

Ilustrado por: NEGRO GODOY
Escrito por: DIEGO PAOLINELLI
Nota: también podes encontrar los cuentos narrados en vivo en YouTube: @diegopaolinellicuentos
Los espero!!!

chau Darío.
Gracias Hugo!!
Tremendo Diego! El Dario de Zarate
Gracias querido Leo!!
Me gustó! La rica descripción de Darío nos hace recordarlo como postales de nuestro querido centro zarateño. Gracias!
Muchas gracias por tú comentario!!!
Ahhh soy Nancy
Gracias Nancy
Darío no me conocía pero yo si a él…porque llamaba la atención, con su ropa fina y colorida, muy respetuoso siempre y tenía un porte de otro lugar, no parecía que era de zarate..
Gracias por recordar a un «personaje» querido de nuestra ciudad/pueblo.
Abrazo!!!
Gracias Manuel!!!
Muy bueno Diego! Un cuento hermoso para el querido Darío
Muchas gracias Marisa!!!
Puntual y pintoresca descripción de un habitantes » distinto» , lindo recuerdo, gracias
Gustavo
Muchas gracias Gustavo!!
Gracias por su recuerdo
Muy buen relato querido Diego, besos al cielo para el querido Dario . !!!!
Gracias Migue!!!