
Si claro…quien no hizo Terapia alguna vez. Por algo Argentina es el País con mayor cantidad de Psicoanalistas por habitantes del mundo.
Recuerdo que era inicio del 2003, cuando vi a Eduardo saliendo de un Consultorio de una reconocida terapeuta Local, lo cual me resultó raro conociendo como pensaba él respecto de los Psicólogos.
Me voy acercando y lo veo hablando por su teléfono celular…no alcanzaba a entender lo que decía, pero hacía gestos como explicando algo…y de pronto alejó el aparato de su oído, lo miró sonriendo y lo guardo en el bolsillo del pantalón.
“¿Qué haces Edu?”, lo salude a su espalda. Se dio vuelta, y me respondió con una sonrisa grande…lo cual fue un buen indicio.
“¡Hola, todo bien!” Dijo y nos dimos un abrazo.
Luego de los saludos habituales, no pude con mi curiosidad y entre bromas lo empujé a que me contará que macana se había mandado para que hubiese venido a Terapia…la confianza de una infancia y adolescencia compartida, nos daba el crédito a ambos.
“Vos sabes, porque lo hemos hablado muchas veces, que para mí no hay mejor terapia que ir a jugar al básquet”, arrancó su respuesta, la cual afirmé con la cabeza, para que continuara.
Entonces, me relató brevemente sus dos últimos años. Por primera vez en su vida, había tomado una opción laboral por cuenta propia, sin el respaldo de un ingreso fijo que le daban sus trabajos en relación de dependencia, había dejado la Empresa a mediados del 2001, y había arrancado con un negocio gastronómico que tenía toda la pinta de funcionar. Pero…Corralito, ataque a los Supermercados, helicóptero, 5 Presidentes en una semana…maldita suerte. Y continúa diciendo que, llevaba dos años de trabajar todos los días sin poder juntar un mango, estaba pasado de nervios, dormía salteado y había caído enfermo por un bajón en sus defensas. Estaba totalmente fuera de eje.
Para ese entonces, él se frecuentaba con una chica, que le recomendó que probara haciendo terapia y siguiendo su consejo fue a probar suerte, con una Psicóloga que Ella misma le recomendó. Y dice: “Pero, podes creer que me acabo de dar de alta” y largó una gran carcajada.
Ahí me cuenta la situación del Teléfono a la salida del Consultorio: “La llamo a la flaca para contarle mí decisión y me dice, ¿Cómo que te diste de alta? Eduardo, fuiste a tres sesiones NADA MAS!!!.Tututuuu, me cortó la llamada” y hace un gesto levantando las cejas y con una sonrisa de oreja a oreja.
La verdad, es que me interesaba verlo bien, y le pregunté: “¿Por qué, decidiste dejar?”, entonces continúa.
“La primera sesión, hable casi una hora sin parar…la segunda fue lo mismo…
Pero antes de ir a la tercera, paso algo que me hizo replantear todo…llegué y en lugar de ponerme a hablar desenfrenadamente como las veces anteriores, le dije a la Psicóloga:
“Yo hable y hable de todo, de lo que me molesta, lo que me tiene mal, mi pasado, mi presente, de mi futuro…pero vos no me decís nada, por favor tírame una punta, lo que sea para poder cambiar como me siento”. Nos miramos un instante, deja su libreta y lápiz de lado y dice:
“Primero, vos no estas depresivo ni otro tipo de patología similar”. (hace un silencio y…), “Yo creo que vos estas demasiado PREOCUPADO…y tendrías que empezar a OCUPARTE, para cambiar esa sensación de vacío”.
Eduardo continúa diciendo: “Me levanté, le extendí la mano para estrechársela y me despedí…para no volver”.
“Esa frase: Tendrías que empezar a OCUPARTE, fue el clic para dejarme cerrar lo que me había pasado días antes de venir a esta sesión”.
Brevemente Eduardo hace una introducción al hecho: “Unos ex compañeros habían organizado hace meses un equipo de Maxi básquet, y me habían ido a buscar a casa…realmente fue un respiro de un par de horas a la semana, de ese calvario que estaba viviendo. Si otra vez el básquet, me sacaba una sonrisa, me alejaba de los malos momentos y pensamientos”.
Y continúa diciendo:
“La semana pasada, estábamos jugando un partido amistoso contra un rival de los flojos, no nos había costado trabajo el par de partidos que habíamos tenido anteriormente en el campeonato. Pero esa noche, no sé si fue exceso de confianza de nuestra parte o ellos tuvieron su noche y faltaba poco para terminar el partido, menos de 1 minuto y perdíamos por 5 puntos. Recupero la pelota, y llego a mi mejor posición, tiro y emboco un tripe limpio que nos metía en partido. Ellos con el balón gastan el tiempo, pero logramos recuperarlo, pasan los segundos y faltando 10 segundos Juan José (que era nuestro mejor jugador) me lo pasa y me deja en la misma posición desde donde había convertido hacía instantes. Rápidamente, arme el tiro y veo a un compañero solo debajo del cesto y opté por pasarle la pelota para asegurar el empate e ir al suplementario. No contaba con sus manos flojas y que al recibir el pase tardó una eternidad en lanzar, y terminó el partido con nosotros perdiendo por 2 puntos”.
Ya en el vestuario Juan José me encaró de muy mala manera, desencajado me insultó. Si él…justo él, que me fue a buscar porque quería que jugáramos juntos, me estaba gritando…me paré y le dije: “A mi no me puteas, no ves que quise asegurar el resultado”. Juan José se afloja y me dice: “No, vos no me entiendes…el tiro lo tenías que hacer VOS, Yo te la pase a VOS… en tu posición, de donde la habías metido toda la noche y venias de hacer uno en la jugada anterior. Nosotros jugamos para ganar…pero Prefiero perder con un tiro tuyo…porque te la jugaste como siempre”.
Eduardo hace una pausa y reflexiona: “Y me hizo acordar la frase que les había dicho el Flaco Menotti a sus jugadores antes de la Final del Mundial 78…. SE JUEGA COMO SE VIVE”.
“Entonces entendí, que tenía que volver a mi forma de Jugar…que cuando la pelota llegue a mis manos en momentos de definición, tenía que encontrar el lugar para hacer mi mejor tiro…y no volver a pasarle la responsabilidad a otro… volver a ser Protagonista del juego de mi Vida…tenía que volver a OCUPARME”.
Terminó la frase y lo felicite, porque su mirada y su voz me decían que había tomado la decisión correcta.
Ilustrado por: @NEGROGODOY
