
A pesar que había vivido toda su vida en la pequeña Ciudad y a pocas cuadras del Centro comercial, nunca se detuvo o no tuvo el tiempo como para descubrir la dinámica entre los distintos tipos de personas que cohabitaban esa zona. Pero ahora que se había retirado de su trabajo rutinario de más de veinte años, decidió que era el momento adecuado para conocer un poco más de esos usos y costumbres que no había tenido a su alcance, por sus responsabilidades laborales. Le tomó algunos días acostumbrarse a no tener que poner su reloj despertador y disponer de la mañana, pero cuando llegó el viernes se levantó temprano, preparo unos mates en solitario en la cocina. Luego fue hasta la habitación, le convido un par a su compañera y le dijo que debía salir. Volvería para el almuerzo.
Salió a las 8am de su casa, camino una a una las cuadras de veredas desparejas y poco transitadas, solo vehículos un tanto apurados circulaban en su misma dirección. En tan solo diez minutos se encontraba en la plaza principal, cruzo la avenida que dividía a la ciudad y generaba el cambio de nombres de las calles entre norte y sur. Continuó una cuadra más y se detuvo en la esquina que daba inicio al tramo peatonal de la calle principal. Ese sería su punto de observación y tomó asiento en un banco con respaldo hecho de listones de madera.
Repasó inicialmente los edificios principales que rodeaban la plaza. En frente tenía la iglesia y a su lado un banco privado (que había cambiado varias veces de nombre e hizo el repaso mental para ver si los recordaba), el sol de la mañana primaveral le daba brillo a esa vereda. Mientras su lugar era fresco por la sombra brindada por los árboles de la plaza. Sobre su hombro derecho surgía el palacio municipal. Se giró sobre su espalda y cubriendo toda la vereda Este vio la escuela primaria N° 1 José de San Martín. Sobre la vereda que daba al Sur, se destacaba otro banco privado, un par de edificios altos de vieja construcción, la escuela Técnica 3 y sobre la esquina una vieja zapatería que había sobrevivido a los distintos cambios políticos y económicos, pero sin respuesta concreta para el observador que no entendía el modelo de negocio, con vidrieras obsoletas repletas de productos fuera de moda y baja calidad.
Luego empezó a hacer foco en las personas que circulaban alrededor suyo. Transeúntes apurados por hacer trámites bancarios o municipales, alumnos que entraban y salían de la Técnica, operarios de mantenimientos varios, jubilados en los bancos de la plaza resolviendo disputas políticas o futbolísticas, niños paseando sus mascotas y vecinos con sus compras diarias. El ritmo no era vertiginoso como en una gran urbe, pero se le hacía acelerado tomando en cuenta su vida de barrio. Los vehículos así mismo circulaban más lento que en los suburbios, por lo ajustado de las calles y el gran volumen que componían autos, motos, camiones de reparto y bicicletas. Sobre los estacionamientos de la plaza, ya repletos, se destacaba la parada de taxis. Una larga fila de autos blancos con carteles sobre los techos indicando su número de licencia. Una oficina vidriada dentro de la plaza, donde convivían el despachante y los choferes, algunos sentados en otro banco sobre la vereda, como el suplente del equipo de fútbol que está esperando la orden para ingresar al partido. Reparó en la puerta abierta de la iglesia, la cual estaba vacía, ni el curita se acercaba al atrio….¿será que los feligreses pensarán que el Señor solo atiende los domingos?, o tal vez prefirieron, como esas señoras pitucas u hombres de traje y corbata, pasar de largo e ir a confesar sus pecados al bar de la esquina ¿?.
De pronto cuando las campanas marcaron las doce del mediodía, llegó a sus oídos los acordes del tango Naranjo en Flor, se levantó de su banco de observación y vio qué en lo alto del palacio Municipal, una pareja de baile hecha de bronce, que giraban sobre su eje a ritmo de la música. Y recordó que le había dicho a su mujer que volvería para el almuerzo. Entonces comenzó a desandar el camino de vuelta a su casa, dejando para otro momento el acto curioso de ese mundo, para él hasta ese momento desconocido.
Ilustrado por: @NEGROGODOY
